Elaboro el duelo, como elaboro un portaaviones, un coche, un túnel o todas las cosas de mierda que no sé hacer.
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Una mariposa bate sus alas en Tokio. Silencio y lluvia en Madrid. y vuelve el eco. Esquivo tus palabras herida de muerte y todo se tiñe de sangre y quebranto. Bato mis alas. Una mariposa muere en Pekín. |
Ana Mendieta, Siluetas. |

Reflexiones de andar por casa para marujas frustradas, opositor@s vinagres y oficinistas prejubilados.