Me canso de perder. Me agoto.
Y sueño cada noche con ser Amelie y joderle la vida al “frutero” (o a cualquier tipo chulo de esos que abundan en nuestra corrosiva fauna autóctona) Y me duelen las prisas de las madres que pueblan los metros a primera hora, sus jornadas de veinticuatro horas. Me pesan los carros de la compra, los zapatos rotos y la abolida esclavitud (sus lumbalgias y sus hernias) Me pueden las cicatrices, los hematomas, las miradas trasparentes de puro vacío.
Me
planto.
No quiero disimular, no quiero sonreír aguantando las puñaladas que me rajan la garganta. No quiero aguantar las lágrimas que me producen tus venas parcheadas, absurdas pulseras. No pienso repartir más abrazos que no sirven para nada. Me niego a abonar el desconsuelo y a sembrar una esperanza con yermas palabras que nunca van a brotar.
Me supera mi esterilidad vital.
Hoy el acompañamiento musical lo ponen Dresden Dolls. El batería no tiene desperdicio.
Tags: Dresden Dolls Missed Me
Reflexiones de andar por casa para marujas frustradas, opositor@s vinagres y oficinistas prejubilados.