| -¿Ha llamado alguién? Se empeña en creer que el tipo que se la cepilló la semana pasada dará señales de vida. Pero el chico no parecía estúpido y es poco probable que aparezca. Séverine hace todos los días la misma pregunta. Y todos los días derrama sus lamentos irritados: - No me lo esperaba. Habíamos hablado super bien, no sé por qué no llama. Qué asco, cómo me ha utilizado. Utilizado. Como si su coño fuera demasiado fino para agradecer una buena polla. Cuando habla de sexo suelta chorradas de ese estilo con pasmante prodigalidad, un discurso complejo repleto de contradicciones que no asume. Ahora, repite vehementemente "que ella no es una de esas". Para Séverine la expresión "una de esas" resume a la perfección la peor conducta posible del género humano. Sobre ese punto preciso se la debería tranquilizar: es una gilipollas pretenciosa al cubo, una egoísta hasta el punto de la sordidez y asquerosamente vulgar en cuanto abre la boca. Pero no es una chica fácil. En consecuencia, raras veces se la follan y buena falta le haría. Nadine la mira de reojo, resignada a su papel de confidente. Sugiere: - Redacta un contrato para la póxima vez. Para que el timpo se comprometa a hacerte compañía el dia siguiente, o a llamarte durante una semana. Si no firma, no te abres. Séverine necesita algo más de tiempo para comprender si debe tomárselo como un ataque, una broma o un sabio consejo. Opta por una risita delicaza. Sutileza Afectada atrozmente vulgar. Prosigue sin piedad: -Lo que no me cuadra es que no es de los que se tiran a cualquiera, porque si no no le hubiera dejado la primera vez. Hubo buena química entre nosotros. Debe ser que le doy miedo, ne te creas: siempre tienen miedo de las chicas con una fuerte personalidad. Le encanta abordar el tema de su "fuerte personalidad". Con la misma facilidad que evoca su viva inteligencia o la amplitud de su cultura. Enigmas del sistema mental, solo Dios sabe cómo se le metió en la cabeza. Claro que cuida su conversación. La pincela de rarezas debidamente acreditadas en el medio en que se mueve. Igualmente, compone una serie de referencias culturales escogidas como los accesorios que lleva: al unísono con su tiempo, con verdadero talento para parecerse a la vecina. Así mantiene la personalidad, del mismo modo que la depilación de su ingle, totalmente consciente de todas las cartas que deben jugarse para seducir a un chico. La meta final es convertirse en la mujer de alguien y, con el empeño que le pone, lo que se propone es ser la mujer de alguien decente. Intuición masculina mediante, los chicos se mantienen a buena distancia del bonsai. Pero ya conseguirá liarse a uno. Para luego depositar en su cerebro sus necesidades cotidianas. Nadine se despereza, compadece sinceramente al pobre tipo que acabará cayendo. |
![]() Virginie Despentes, Fóllame. 1998, Grijalbo Mondadori. |
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Virginie Despentes, Fóllame.
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Reflexiones de andar por casa para marujas frustradas, opositor@s vinagres y oficinistas prejubilados.