Antes que el gallo cante, me negarás tres veces.

No intentes dejarle afónico.
¿Cómo dices esa cosas, el pobre mateo no sabía ni lo que decía después de la cena, bebieron vinillo y luego Pedro se fue de paseo, se encontró con unos que eran de otra banda, dió la casualidad que cantó un gallo, tres veces, porque la gallina no le hacía caso, y ahí terminó la historia.