Jueves, 24 de marzo de 2016

Escribir una tesis  es un acto violento; exige enamorarse una y otra vez para luego aniquilar, diseccionar, perforar convertir en objeto aquello que en ti aún esta vivo.  Me niego al matricidio, no quiero  matar a Beauvoir; no quiero convertirla en un trozo de carne sobre mi mesa de disección.

Hoy,  jueves de pasión, mientras ejércitos de pasionales pasean uniformados por las calles erigiendo alegorías cubiertas de espino, mantos, sangre y lágrimas barnizadas,  escucho -como quien oye una saeta- tu despedida ... «cuando se empecina demasiado, la mala fe lleva hasta el manicomio»... Durante estos tres meses, he leído cada una de tus líneas como si fueran un regalo que pudiera esfumarse si doy paso  al siguiente renglón.  Lo sé, tal vez no sea amor...  ¿angustia?  «Se exige a la mujer una renuncia constante, pues sus operaciones siempre terminan con la destrucción» me dices, mientras devoro el pastel que hice ayer... ¿Y si sólo<todo> es mala fe? Tal vez me sepa condenada a la inmanencia; tal vez me engañe y me niege a admitir que mis torpes frases inconexas serán el pastel que me comeré mañana.   Y esto, en sí, es una re-condena a la inmanencia...

 


Tags: Beauvoir, Mala Fe, Inmanencia

Publicado por mavilab @ 13:49
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