Martes, 04 de abril de 2006
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Entre el lugar de los amantes y el lugar de tu piel est? el ?rbol de las ramas rosas. A la derecha del ?rbol hay un camino amarillo, el camino que lleva al lugar de las promesas. Al sur la casa azul, al este un inmenso valle, a lo lejos, a lo lejos el mar. Inicio mi marcha por el camino amarillo, y quisiera ser Dorothy y caminar m?s all? del arcoiris. Pero mis zapatos no son rojos, el le?n es un tigre y el hombre de hojalata consigui? su coraz?n. Nunca me gusto el se?or espantap?jos tan fam?lico, tan triste, tan gris? Mi compa?ero de viaje no espanta a los pajaritos, solo aleja los malos sue?os, los que te persiguen incluso cuando abres los ojos.? Fuerza de Dios, piel de peluche, besa mis labios cuando cierro los ojos y tiemblo. Chew me sigue desde lejos, a ratos camina, a ratos salta y voltea su diminuto cuerpecillo. Y all?, entre las monta?as se divisa un inmenso valle verde salpicado de blancas casas con picudos tejados negros. Miro mi viejo mapa y me invento el m?gico lugar al que ir a preguntar. All?, entre las casas blancas se encuentra el templo de las promesas lanzadas. Cruzo las ocho columnas de marmol blanco, luego, seis m?s y all? en el centro, una inmensa pecera con una peque?a puerta. Tengo miedo, pero s? que no sirve de nada golpear mis zapatos, no son rojos. Chew mordisquea una hoja de eucalipto sentado en los pelda?os, le miro y entro. Una inmensa c?pula parece ponerme en contacto directo con los dioses, siento un escalofr?o. Dicen que cuando prometes algo y no lo cumples, tus promesas se convierten en fantasmas negros y una parte de ti, vaga con ellas por el negro t?rtaro, esperando ser cumplidas. Miro al suelo, y se apodera de m? el v?rtigo m?s mortal, bajos mis zapatos rosas, el t?rtaro. El cub?culo trasparente comienza a descender, y ante mis ojos pasan desfiguradas, como tristes fantasmas, trocitos de mi alma con promesas que ya no valen nada, ecos de voz que escapan por las columnas como si fueran chorros de agua entre los dedos? ?siempre te querr?, ?no te olvidar?, ?nunca querr? a nadie como a ti??? Miro la inmensa c?pula y grito?. ? ???? LO PROMET? DE VERDAD!!! Y no son muchas, es cierto, pero duelen tanto?.. Horrorizada cierro los ojos ????YO CRE?A EN MIS PROMESAS!!!!..... la pecera comienza a elevarse y mi alma comienza a llenarse de pedacitos perdidos. Prometo no volver nunca a inventar un lugar as?.

Salgo del templo y corro hacia Chew que parece ligotear con una ardilla roja. Da una voltereta y comenzamos a caminar por las calles del lugar de las promesas cumplidas. All?, en la calle no te fallar?, decidimos pasar noche. Le miro y toco su peluda mano y pienso en todas las cosas que quisiera prometerle? y en que tal vez las promesas no sean m?s que deseos muy fuertes, tan fuertes, que al prometer, regalamos un cachito de alma?..


La imagen de hoy se llama "La promesa" y es de Jonathan Barbieri.
Publicado por mavilab @ 22:27
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